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Agrometeorología. Guía de trabajos prácticos

Ricardo A. del Barrio
Andrea S. Brendel
Francisco Mora
Loana Kraser

La observación meteorológica ha existido desde que la humanidad, sufriendo o disfrutando de las condiciones meteorológicas, comienza a interesarse por recolectar información de las características del tiempo y principalmente de los fenómenos meteorológicos excepcionales. Aún en los tiempos más remotos los fenómenos atmosféricos fueron conocidos empíricamente por el hombre. Este conocimiento fue mejorando a medida que avanzaba la civilización y ya en el siglo V a.C., los griegos elaboraban sus parapegmas, que eran calendarios con observaciones meteorológicas para determinados días del año. Puede decirse que el inicio de la ciencia meteorológica ocurrió en el siglo IV a.C. durante el cual se hicieron las primeras mediciones sistemáticas de lluvia en la India. Es en la Edad Media cuando comenzaron las observaciones meteorológicas con instrumentos rudimentarios y se crearon sencillos sistemas de observación. Ya en el siglo IX se construyen las primeras veletas para la determinación de la dirección del viento.

La etapa inicial de la meteorología científica abarca desde Galileo, quien en 1592 desarrolla el primer rudimento de termómetro, hasta mediados del siglo XIX donde, el incremento de la navegación como consecuencia del transporte comercial en todo el mundo condujo a la necesidad de que las observaciones meteorológicas se hicieran mediante un sistema coordinado pues “el tiempo no tiene fronteras”. Así, se comenzó a tratar de normalizar las observaciones y darles regularidad para hacer posible la confección de mapas que representaran un panorama general de la situación reinante.

Actualmente las observaciones meteorológicas se realizan desde las regiones ecuatoriales hasta las polares, en forma regular, de día y noche, durante los 365 días del año. Comprenden una red de más de 9500 estaciones terrestres, 7000 estaciones móviles a bordo de buques y centenares de estaciones meteorológicas automáticas en boyas a la deriva en el mar. La OMM ha creado una red de observación mundial por medio de satélites meteorológicos con tres centros principales de pronóstico que están en Melbourne, Moscú y Washington, desde los cuales se difunde la información a todos los países.

La observación meteorológica y su posterior sistematización climatológica desempeña un papel de gran importancia al proporcionar la información necesaria para planificar las actividades agropecuarias en todas sus variantes, la utilización de los recursos naturales, el aprovechamiento de distintas fuentes de energía como la solar y la eólica, la planificación urbanística, industrial o turística y a la vez, la prevención en la ocurrencia de eventos extremos o catástrofes.

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Ricardo A. del Barrio

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